Misti: El Volcan Sin Nombre

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Volcan Misti Arequipa

Aunque parezca increíble, el nombre de nuestro Misti es reciente y durante 250 años no tuvo nombre. ¿no lo sabías? pues a continuación les contamos su origen y significado:

Nuestro famoso volcán Misti, aquel que resguarda nuestra ciudad, no tenía un nombre propio en el pasado. Sí, durante 250 años en la época del virreinato era llamado “El volcán de Arequipa” o simplemente “El volcán sin nombre”.

En 1540, a la llegada de los españoles, el Misti, el famoso volcán arequipeño que resguarda el valle del Chili, era llamado el “volcán sin nombre”; así figura en los archivos de la ciudad y además en algunas crónicas de indias de tiempos de la colonia. El cronista Fray Martín de Murúa escribió: “hubo en el distrito de Arequipa un espantable terremoto, precedido de un volcán que estaba tres leguas della”. Le llama simplemente “un volcán” cuando se refiere a la explosión de nuestro Misti a finales del siglo quince, ocurrido durante el gobierno del Inca Yupanqui (1440-1470), historia que él recogió del tiempo de los Incas. Murúa no le da un nombre propio. Tampoco otros cronistas ni los archivos de la ciudad.

«El Volcán sin Nombre» es la denominación que le da Travada, Ventura (1743), cuando manifiesta que la peruana gentilidad que fue tan prolija en poner nombres a los innumerables montes que tiene este vasto Imperio, sin dejar sin nombre aún al que no merecía por su pequeñez, siendo este volcán el gigante de los montes, y el que cuando se distingue de todos los demás en la altura debía diferenciarse con algún nombre su grandeza, a éste sólo lo dejaron sin él.

Entonces, ¿no tuvo nombre quechua, aymara o puquina? ¿Es posible que un Apu tan notable y notorio como el Misti no tenga nombre? ¿Cómo es que los demás tienen nombres propios que hasta la fecha se conocen y cuyo origen andino nadie discute? Sólo en Arequipa tenemos: Chachani, Pichu Pichu, Ampato, Coropuna, Solimana, Huarancante, etc.

“El volcán sin nombre” al parecer tuvo alguna vez un nombre propio que hoy se desconoce. Cuentan los mitos que un grupo étnico de la ciudad, llamados los yarabayas, ubicados en lo que es el centro de la ciudad, San Lázaro precisamente; tuvieron que huir de sus tierras por la explosión del volcán a finales del siglo quince. Ellos se refugiaron en el Cusco por algunos años y cuando retornaron a sus tierras, en castigo a ese volcán que los hizo huir y que por supuesto destruyó sus tierras, le quitaron su nombre propio, como si se tratase de una reprimenda, lo dejaron sin nombre, como si se tratase de un volcán apátrida.

Fray Cristóbal de Albornoz, antes de 1600 lo describe como «El Volcán de Arequipa llamado Putina» el término «Putina» significa en lenguas puquina y quechua «Ardiente» o «Hirviente».

Algunos historiadores opinan que los antiguos aymaras lo denominaban con el nombre de «Anuqara» que quiere decir «Perro Guardián» el cual obedece a la forma que toma el volcán visto desde el altiplano al atardecer, en donde su sombra se asemeja a un «Perro Sentado» contemplando la caída del sol o su entrada en el Hogar de Wiraqocha, está íntimamente relacionado con el culto a los muertos. Probablemente, ésta, habría sido la causa para desterrar el nombre del volcán, por cuyo motivo dejó de tenerlo por tanto tiempo.

Durante el periodo colonial los padres franciscanos habrían intentado bautizarlo con el nombre de «Volcán San Francisco». Los religiosos europeos, al tener conocimiento de que los volcanes eran objeto de veneración por parte del hombre andino optaron por conjurarlo y bautizarlo, lo que implicaba cambiar de nombre, adoptando el de algún santo cristiano (Peraldo y Mora 1995: 97), actualmente, se le conoce con este nombre en algunos lugares, como Lampa y Melgar en el departamento de Puno, siendo muy utilizado para referirse a él en los diversos rituales andinos.

Es recién a finales del siglo XVIII que se le comienza a llamar como “Misti”: luego de haberse realizado una ascensión al volcán el 10 de octubre de 1787, se realizó una relación que se denominó: “Anadiplosis a la descripción topográfica de el volcán de Arequipa nombrado Miste por los naturales”, esta es la primera referencia en donde se hace mención de que el volcán principal de Arequipa es nombrado como Miste (Barriga 1941: 17). El topónimo Misti no tiene ninguna connotación ritual ni cosmogónica, pero sí geográfica (Bustinza y Huamán 2002: 50).

Masías Núñez del Prado (1997) al referirse a «EL MISTI Y AREQUIPA», dice entre otras cosas: «pocas veces se ha reflexionado sobre el vocablo Misti ó Miste. Sólo se ha dicho que significa Mestizo. En quechua no tiene ningún significado y si lo tuviera sería asimilación del idioma español. Sí, la palabra Misti no es quechua, aymará ni puquina y el significado que se le atribuye de mestizo corresponde a mixto en español, lo más probable es que primero fuera Mixti o Mixte y por uso se transformara en MISTI. Luego se pregunta: ¿Quién inventó el neologismo y se lo puso al volcán de Arequipa? Y se responde él mismo: «Es probable que nunca lo sepamos… con seguridad no fue un quechuahablante, sino un españolhablante. ¿Español, criollo, mestizo? Cualquiera de ellos, para el efecto da lo mismo.

Esta hipótesis de mestizo, se refuerza con la explicación que da sobre el nombre de Misti del volcán, un autor anónimo de 1847 «Porque… desde su mitad sigue para el Este, el temperamento frío de sierra y para el Oeste el templado y después del caliente de la costa. Por eso se lo debió llamar Misti, por ser mixto en el clima.

Otros opinan que “Misti” significa “criollo u hombre de raza blanca”. Quizás adoptó este nombre porque la ciudad de Arequipa fue y es una ciudad colonial llamada “la ciudad blanca” por su sillar blanco, pero también porque allí habitaron los primeros y más importantes cronistas españoles, incluido Fray Martín de Murúa, el fraile mercedario. Si revisamos los censos del siglo diecisiete y dieciocho, el 90% de la población era de “raza blanca”; el valle que en un principio era 100% indígena se hispanizó rápidamente durante la colonia.

Como anécdota podríamos decir que probablemente los viajeros de antaño decían vamos a Arequipa, vamos a visitar a los mistis, aquel valle que tiene un volcán sin nombre, imponente y blanco como los mistis, aunque con el calentamiento global se está quedando “calato” como decimos los arequipeños, sin un solo copo de nieve sobre sus faldas.

En consecuencia, el nombre del Misti, no sólo es de origen español, sino de uso tardío, ya que durante 250 años de vida colonial, solamente se le llamaba “el Volcán”.

Muy largo para leer verdad?, pero valió la pena, y tu que opinas?

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