El año en que Arequipa dejo de ser la Ciudad Blanca

0
4562
Arequipa lluvia

Pese a que la regi?n sur es considerada como la de mayor actividad s?smica y volc?nica del Per?, Arequipa no solo es castigada por fen?menos tel?ricos, que de alg?n modo podr?an ser considerados normales en raz?n a su singular ubicaci?n geos?smica, sino tambi?n por fen?menos clim?ticos como las sequ?as e inundaciones.

De ellas, las m?s recordadas por la destrucci?n que ocasionaron son las inundaciones o desbordamientos de las torrenteras y del r?o principal de esta ciudad, el Chili, como consecuencia de un aumento poco habitual de las lluvias estacionales.

Los m?s antiguos registros documentados sobre estos desastres ?o, como se dec?a entonces, ?avenidas de los r?os?? datan del siglo XVI, pocos a?os despu?s de la fundaci?n de la ciudad de Arequipa.

As?, en 1549, violentas avenidas destruyeron el antiguo ?puente colgante de los incas?, ubicado en el sector de Chilina. Posteriormente, en noviembre de 1566, cuando a?n no se hab?a concluido la construcci?n del principal puente de la ciudad (puente Viejo o Bolognesi), una violenta entrada del r?o Chili da?? considerablemente los arcos de esta infraestructura, los mismos que tuvieron que ser inmediatamente reparados. Cuarenta a?os despu?s, en enero de 1605, ?se orden? reparar uno de los arcos del puente, para evitar que se caiga?, debido a las fuertes avenidas que soport?.

En 1715, tambi?n se produjeron peligrosas avenidas del r?o Chili, y para 1792, las autoridades locales se encontraban profundamente preocupadas por la ?ruina que ocasionaron las lluvias de 1790 en el puente de dicha ciudad?, seg?n testimonios recogidos en esa ?poca.

Llovi? cinco meses

No obstante todo lo se?alado, ninguno de los casos anteriores ocasion? tantos perjuicios econ?micos y materiales sobre la regi?n como las lluvias e inundaciones de 1819, que duraron cerca de cinco meses. As? lo evidencia tambi?n el Almanaque Peruano de 1820, cuando menciona que ?el a?o del diecinueve ser? siempre memorable por la abundancia y la prolongaci?n de las aguas en todo el reino, sin ejemplo del que se tenga noticia?.

Todo empez? el 8 de diciembre de 1818, cuando se presentaba una comedia en homenaje a la Inmaculada Concepci?n en el atrio de la iglesia de San Francisco. Como era de suponer, en una ciudad de enorme religiosidad, las calles inmediatas al templo estuvieron abarrotadas de feligreses y de uno que otro curioso.

Era la una de la tarde, cuando de pronto retumb? en el cielo un ?trueno horr?sono? y a continuaci?n se precipit? un fuerte aguacero, como si se tratase de un nuevo diluvio. La muchedumbre busc? como pudo refugio en sus hogares, y esper? la llegada de mejores tiempos.

Pero la lluvia continu? d?a tras d?a, semana tras semana y mes tras mes, hasta el 8 de mayo de 1819, cuando apenas pudo sacarse la procesi?n de San Juan de Dios chimbando sobre las piedras y los montones de arena que en las calles de la ciudad hab?an acumulado las llocllas o torrenteras.

Graves da?os

La ?extraordinaria avenida del r?o?, como mencionan las autoridades de la ?poca, y como sucede a?n en nuestros d?as, arremeti? implacablemente contra las heredades, las casas y los edificios ?que est?n contiguos a su cauce?, destruyendo las numerosas bocatomas que exist?an en su ribera ?por haber formado un banco de arena en las acequias que llevan agua y cegado su libre conducto?.

Pero lo m?s lamentable fueron las ?muchas vidas de infelices hombres que han sido v?ctimas de su furor?. Estas ?extraordinarias inundaciones? f?cilmente desbordaron los l?mites de la ciudad, ocasionando graves estragos en el puente de Uchumayo, ubicado a la entrada de la Ciudad Blanca. Las afamadas haciendas de vi?a del valle de V?tor, en el curso medio del r?o Chili, fueron de la misma manera afectadas por los desbordes.

Por incre?ble que parezca, estos graves perjuicios tambi?n se padecieron a cientos de kil?metros de distancia, en la desembocadura del r?o nombrado Quilca, donde algunos consternados vecinos protestaban porque ?las grandes avenidas de aquel r?o caudaloso se hab?an llevado la toma que regaba estas tierras?.

En resumidas cuentas, los da?os causados por las ?abundantes y extraordinarias? avenidas del r?o fueron cuantiosos, alcanzando la astron?mica suma de un mill?n y medio de pesos.

Derecho de pontazgo

Dentro de la ciudad, los comerciantes y los viajeros se vieron afectados por las aver?as causadas por el r?o sobre el ?nico puente de la ciudad, cuya reparaci?n llev? al Cabildo a establecer un derecho de pontazgo y a recurrir a pr?stamos. No obstante ello, las obras de reparaci?n demoraron casi un a?o.

Sin pan

Otro de los problemas que se generaron estuvo relacionado con la producci?n de pan, en vista de que las ?crueles y diarias avenidas? hab?an destrozado las bocatomas de las acequias, obligando a algunos molinos de la ciudad a suspender la producci?n de harina.

Por otro lado, mucho del trigo almacenado termin? corrompi?ndose por la excesiva humedad. Adem?s, la producci?n de pan se vio limitada por la imposibilidad de conseguir el suficiente ccapo o combustible para calentar los hornos.

Seg?n cuenta la tradici?n, un espa?ol casado con una panadera arequipe?a pudo habilitar su horno con alg?n tipo de combustible y fabricar pan que vendi? al precio del oro. Se rumor? que en los cinco meses que duraron las lluvias, hab?a ganado la nada despreciable suma de 60 000 pesos.

?Ciudad verde?

Finalmente, a ra?z de las lluvias, las inundaciones y los bancos de arena depositados en sus calles durante todos estos h?medos meses, la ciudad de Arequipa cambi? progresivamente de color y dej? de ser la blanca ciudad para convertirse, al menos por un buen tiempo, en la ?ciudad verde?.

?La raz?n? La vegetaci?n de las lodosas calles y los hongos acumulados en los techos y las paredes de las casas, las casonas y los templos le dieron esta nueva imagen, y solo en los sitios resguardados de las lluvias ?se vio el blanco de las construcciones?.

Fuente: encuentro.pe – Jos? V?ctor Condori

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.