Don Eudocio y los primeros taxis en la Arequipa de antaño

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1849
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La llegada de los primeros?autom?viles?a Arequipa fue un acontecimiento trascendental que se produjo al bordear la segunda d?cada de los?a?os?veinte del siglo pasado. As? fue como la modernidad reemplaz? las carretas y los?caballos?por nov?simos veh?culos movidos por rugientes motores a?gasolina?que les proporcionaban varios ?caballos?de fuerza? o ?horse power? para servir a los mistianos.

Al un?sono apareci? tambi?n el primer servicio de taxis mediante simp?ticos?carros?de la emblem?tica f?brica de Mr.Henry Ford , a los que se les apodaba cari?osamente ?folleques? para los cuales se requiri? de atentos conductores de los que tambi?n hay que hacer memoria.

El se?or que aparece en estas hist?ricas fotograf?as posando junto a un antiguo y cl?sico?autom?vil?Ford modelo A, luciendo la indumentaria que identificaba a los choferes de inicios del siglo XX , se llamaba Eudocio Castillo Zegarra. Don Eudocio naci? el 1 de marzo de 1892, su tierra de origen no fue Arequipa , pero vivi? en estos lares casi toda su existencia.

Era un adolescente cuando se convirti? en conductor de carretas jaladas por?caballos, ?nico transporte urbano de la ?poca, mucho antes que la modernidad diera paso a la aparici?n de los veh?culos motorizados en el Per?. Su tarea entonces era sumamente agitada, pues el dominio de los antiguos carruajes tirados por animales era pesado. Contaba ?l, por ejemplo, que el traquetear de las ruedas de las carretas sobre las calles empedradas de Arequipa era tan estridente y movido, que en una ocasi?n, al dirigirse al?cementerio?de La Apacheta llevando a un finado, el ata?d cay? a un lado del camino debido al bamboleo y nadie se percat? del hecho hasta llegar al destino y ante la consternaci?n de los deudos.

Al llegar los primeros?autom?viles?a la?Ciudad?Blanca, don Eudocio fue tambi?n uno de los que conform? la lista de avanzada en aprender su manejo y en obtener licencia para conducirlos. Prueba hay de ello: su brevete ten?a el n?mero 07 de la serie de matr?cula.

Cuando lo entrevist?bamos para hablar de ?la Arequipa de antes?, ?l era pr?digo y rico en recuerdos y detalles que se pueden compartir. Recreaba c?mo empezaron a hacer rodar sus nov?simos armatostes por las calles mistianas de anta?o, unas de tierra afirmada y otras empedradas con canto rodado, a trav?s de las cuales realizaban los nacientes servicios de taxi y cuyo paradero principal estaba ubicado en la Plaza de Armas.

Entre sus compa?eros de oficio evocaba a don Pascual Prado y su tocayo Pascual Vargas, a un se?or de apellido Wallstron y con amenidad se refer?a siempre a don Jos? Cervantes apodado ?Diez s?nguches? y al simp?tico ?Charasani? Ram?rez, entre otros. Dando muestras de ser campechano, no dudaba en dar a saber el apodo que a ?l le endilgaron: ?El le?n ? le dec?an, pero no por su ferocidad, sino porque ten?a el rostro picado de viruelas. Todos ellos fueron fundadores de lo que en esos lejanos d?as se denominaba Sociedad de Choferes y Auxilios Mutuos, cuya sede estaba en los altos del Portal de San Agust?n, gremio que ser?a tiempo despu?s rebautizado como Sindicato de Choferes y Anexos de Arequipa.

Caracterizado por su capacidad conductiva y buen trato, don Eudocio Castillo brind? por varios?a?os?sus servicios de taxi a la poblaci?n en general y a distinguidas personalidades de nuestro medio en particular . Recordaba con satisfacci?n que traslad? frecuentemente a los alcaldes del Concejo Provincial de Arequipa a ejercer su misi?n cotidiana ad honorem, resaltando especialmente a don Guillermo Lira de Roma?a, entre los?a?os?veinte y treinta del siglo pasado.

Justamente fue la comuna que design? a este pionero de los choferes como ?mayoral?, una especie de rango que lo distingu?a y lo responsabilizaba como instructor de manejo y de reglas de tr?nsito para los aspirantes a ser los nuevos conductores de veh?culos motorizados. Para esa tarea, ?El le?n? Castillo utilizaba un ?Studebaker? que llamaba la atenci?n por su dise?o. En aquella ?poca, el Concejo Provincial era la entidad facultada para otorgar oficialmente los brevetes profesionales o licencias de conducir.

En las postrimer?as de los?a?os?treinta y comienzos de los cuarenta fue dejando el servicio de taxi dedic?ndose al transporte de materiales de?construcci?n, para cuyo fin adquiri? un peque?o cami?n . Trabaj? tiempo despu?s en la?construcci?n?de la carretera Panamericana Sur en los tramos del antiguo trazo, es decir de trocha y t?neles de Tiabaya ? V?tor hacia el norte, obra culminada por el presidente Odr?a.

Las d?cadas pasaban inexorablemente, las ciudades se modernizaron, los viejos y guapos ?folleques? dejaron de circular y tomaron el rumbo de los museos, en cambio, don Eudocio no abandon? el trabajo al volante de su cami?n hasta superar los setenta?a?os, falleciendo el 23 de diciembre de 1987 a la venerable edad de noventa y cuatro?a?os, habiendo recorrido un largo kilometraje.

Fuente: La Republica

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