Cuando ardio la Catedral de Arequipa en diciembre de 1844

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incendio catedral de Arequipa

Ver arder la Catedral de Notre Dame de Par?s fue un golpe duro para el patrimonio mundial. El fuego convert?a en cenizas m?s de 850 a?os de antig?edad. Sin embargo, los incendios en iglesias son comunes, un cirio mal apagado a veces es causante de una desgracia tremenda. Hace casi 175 a?os, a la Catedral de Arequipa, probablemente una de las m?s imponentes del pa?s, le ocurri? una tragedia similar.

El templo calcin?ndose conmovi? hasta las l?grimas y lamentos al pueblo arequipe?o. El siniestro ocurri? el 1 de diciembre de 1844. Eran m?s de dos siglos de historia los que se calcinaban. La conmoci?n lleg? al presidente Ram?n Castilla, el mandatario se sum? a su reconstrucci?n.?

Arequipa era una ciudad peque?a. Sus habitantes ocupaban lo que se conoce hoy como Centro Hist?rico.

Ese 1 de diciembre, las lenguas de fuego se divisaron a las once de la ma?ana. Una hora antes, los religiosos se hab?an retirado del edificio luego de celebrar un acto lit?rgico. Por las ventanas sal?a el humo que advert?a el incendio. ┬źLos sacristanes alarmados ingresaron y vieron el espect?culo m?s sorprendente e incre?ble?, describe el escritor Jorge Polar en su libro Arequipa,publicado en 1891. 

Las tres puertas del recinto se abrieron por completo para que la poblaci?n observe lo que ocurr?a, el viento que ingresaba por los accesos animaba m?s el fuego. El altar mayor estaba convertido en una hoguera. Las llamas parec?an corrientes el?ctricas de fuego que se propagaban a los altares en segundos. 

Polar describe en su texto que las piedras de berenguela (piedra con apariencia de m?rmol) que cubr?an las ventanas reventaban por el calor con tal fuerza que se esparc?an por todos lados. La plata que decoraba la Iglesia se derret?a como chorros. Los espectadores vieron c?mo las vigas ca?an envueltas en fuego, reliquias de m?s de 221 a?os desaparecieron. ?El fuego devor? todo cuanto fuera combustible (…) 40 minutos fue suficiente para que el templo se quedara sin nada?, se lee. 

Los religiosos y fieles intentaron apagar las llamas con agua de la acequia denominada Pontezuela, que pasaba por el cruce de las calles Mercaderes y San Francisco. El intento fue en vano, solo inundaron el santuario. Las mujeres se lamentaban y ped?an misericordia porque lo consideraban un castigo divino. Esa era tambi?n la tesis del eclesi?stico De?n Valdivia. ?La casa del Se?or, que acaba de ser entregada a las llamas por los pecados del pueblo y las iniquidades de los ministros del Santuario, ser? reedificada de nuevo y volver?n a ella tan solo los que teman al Se?or?, dijo, seg?n se registra en el texto Arequipa, en el paso de la Colonia a la Rep?blica del escritor Guillermo Zegarra Meneses.  

El historiador Mario Rommel Arce se?ala que por esos a?os lo que habr?a provocado m?s consternaci?n fue la quema del s?mbolo religioso y no del bien patrimonial y riqueza hist?rica que representaba el templo mayor.

Tras el incendio, se realiz? una procesi?n como penitencia y una misi?n religiosa el segundo domingo de diciembre de ese a?o. Un estrado fue levantado en la plaza, que ese a?o a?n no era de armas. Las efigies de los santos de todas las parroquias, conventos y monasterios fueron vestidas con trajes de penitencia y las colocaron en el atrio de la Catedral. Desde el estrado, el sacerdote, Dr. D. Juan Gualberto Valdivia, dirigi? la misi?n.?

Nunca se supo la verdadera causa del incendio. Seg?n el texto de Jorge Polar, se intent? averiguar qui?nes fueron los responsables. Para ello se instruy? un sumario. Se concluy? que los sacristanes fueron los culpables, por lo que fueron detenidos en el cuartel de La Merced. Ellos nunca aceptaron la culpa, luego los liberaron.?

La reconstrucci?n 

El obispo de Arequipa de ese a?o, Jos? Sebasti?n Goyeneche y Barreda, don? 20 mil pesos de oro para la reconstrucci?n. Sus hermanos Juan Manuel y Juan Mariano tambi?n contribuyeron con 60 mil pesos de oro.?

Los trabajos iniciaron el 15 de diciembre de ese a?o. El encargado de la reconstrucci?n fue el arquitecto Lucas Poblete. 

Ya en enero de 1845, el presidente Ram?n Castilla se comunic?, mediante cartas, con el general Pedro Cisneros, quien era prefecto de la ciudad, para informar que el Gobierno colaborar?a con la obra

?He sentido infinito el incendio de esa Catedral, hoy me ocupo de que se rehaga con magnificencia, y el Ministro de Instrucci?n P?blica expedir? al efecto las ?rdenes necesarias, fuera de los dem?s que me sugieran mi afecto a este pa?s. Tiene un lugar oportuno para asegurarse el amor de esa poblaci?n, dedic?ndose con esmero, como lo hace, a la reedificaci?n de esta obra?, indica. Este fragmento de la carta se registra en el libro El tiempo pol?tico de Ram?n Castilla de Mario Rommel Arce. 

El historiador se?ala que esta acci?n ten?a como objetivo mantener el orden social en Arequipa.?

El Gobierno destin? 2 mil pesos mensuales para la refacci?n y cre? una comisi?n compuesta por 5 personas para participar en la restauraci?n. Todo el proceso demor? 20 a?os. 

La Iglesia tuvo un papel esencial en la historia y en Arequipa nos dej? uno de los principales monumentos hist?ricos que se mantiene erguido en la Plaza Mayor.?

Fuente: La Republica – M?nica Cuti

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