El templo perdido de Arequipa

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La calle San Juan de Dios durante cuatro siglos albergó el templo de los hermanos de la orden de San Juan de Dios, quienes decidieron vender el terreno luego del terremoto de 1960 para construir su nuevo local que funciona en la avenida Ejército.

Uno de los principales templos de Arequipa quedó olvidado en la historia, se trata del que edificó la orden de la hermandad de San Juan de Dios, que funcionaba en la esquina de la calle del mismo nombre con Deán Valdivia.

Actualmente en el terreno funciona una tienda de especerías llamado igual que el santuario, donde la población acude constantemente a realizar alguna compra, pero muchos de ellos, hasta los mismos trabajadores desconocen la historia que lleva el terreno donde están instalados sus puestos de negocio.

De este templo solo se conserva algunas estructuras como los cimientos y un pequeño altar, pero la mayoría fue destruida en especial la fachada, generando una importante pérdida de pieza histórica en la ciudad.

Según el director del Archivo Arzobispal, Álvaro Espinoza, el templo fue construido en la época colonial de la ciudad, cuando en la calle Deán Valdivia funcionaba el hospital de Nuestra Señora de la “O”, que desde 1552 era el único sanatorio de la ciudad y fue creado por el cabildo municipal.

“El templo adquirió mayor importancia un siglo después, es decir en 1652 cuando el cabildo entregó la administración del hospital a la hermandad de San Juan de Dios, porque para todo creyente la parte espiritual de la persona es fundamental y su atención también. Para los creyentes es necesario venerar a Dios”, señaló.

El templo no tenía grandes características, pero el director del Archivo Arzobispal lo definió como extraño, porque lo más llamativo era la torre de madera, que era diferente a las otras iglesias y templos que se edificaron en la ciudad.

También afirmó que en el caso del hospital aún no se puede definir cómo adquirió el nombre que lleva en la actualidad, pues se dice que la hermandad decidió cambiarlo o la población solo lo relacionaba con ellos.

Siglos después la orden de los hermanos de San Juan de Dios entró en una crisis de personal, por lo que no pudo sostener más este nosocomio y fue devuelto al municipio, quien al verse en esta situación, creó en 1832 la Beneficencia Pública de Arequipa para su administración.

La Beneficencia asumió solo la administración del hospital y el templo lo pasó al Arzobispado de Arequipa. En 1950 retorna la hermandad de San Juan de Dios a Arequipa y el arzobispo de ese entonces, Leonardo Rodríguez Ballón, les encarga el templo.

Además en 1908 se creó el hospital Goyeneche, por este motivo la Beneficencia traslada el sanatorio convirtiendo sus instalaciones en un asilo para ancianos. Pero años después la Beneficencia decidió vender el local donde funcionaba el hospital siendo construido el asilo Lira, en la calle Víctor Lira.

“A pesar de estos cambios el templo siempre se conservaba, pero ya estaba un poco destruido por los terremotos que soportó la ciudad, la hermandad continuaba oficiando misas a las que la población asistía, Arequipa tiene una importante fe católica”, afirmó.

Después del terremoto de 1960 el templo quedó totalmente destruido, y la hermandad de San Juan de Dios ya contaba con un terreno en la avenida Ejército por lo que se decidió venderlo a inversionistas privados para construir la clínica que actualmente funciona en nuestra ciudad.

La venta fue muy sonada, se demolió toda la edificación, se desconoce el monto que se pagó, pero en el archivo de los años 60 del Diario El Pueblo se puede apreciar titulares relacionados y fotos de la magnitud del destrozo de la iglesia.

“Aquí construirán edificio”, señala el titular, “después de unos 20 años en que la antigua iglesia de San Juan de Dios erguido en la época republicana, en el crucero de la calle del mismo nombre y Deán Valdivia cayera derruida por la picota se construirá un edificio de varios pisos, dedicado a oficinas y departamentos” relata el texto.

Asimismo en otro titular se señala que cuando empezó el traslado de las instalaciones se encontraron restos humanos, lo que generó asombro dentro de la población de ese entonces.

“Grande ha sido la sorpresa que se han llevado los obreros que tienen a su cargo estos trabajos cuando encontraron en la parte posterior de los terrenos de la iglesia calaveras y huesos humanos. Según se afirma, antes que se construyera la iglesia en el terreno había sido dedicado como cementerio del hospital de los hermanos de San Juan de Dios”, afirma un extracto de la noticia.

En los archivos noticiosos también se encuentra que durante la mudanza el Ejército ayudó a trasladar hasta el Hogar Clínica San Juan de Dios las imágenes sagradas y las bancas del templo.

Templos olvidados

El templo de San Juan de Dios no fue el único olvidado por la historia, a pesar que no quedan vestigios de sus estructuras, el Archivo Arzobispal recuerda que por lo menos cuatro fueron severamente dañados por el terremoto de 1960, por lo que el Arzobispado no tenía dinero para reconstruirlos y terminaron desapareciendo.

Se trata de la capilla de San José, ubicada al costado de la Iglesia de Santo Domingo, el templo de Monserrat de la calle Beaterio, la capilla del hospital Goyeneche y la capilla del colegio Salesiano que actualmente solo queda la fachada.

“Se trata de una pérdida importante en la historia de Arequipa, pues si uno se pone a pensar este tipo de casos ahora está prohibida la demolición de estructuras antiguas, en ese tiempo no se tenían esas normas”, agregó.

Una vela para el camino

Actualmente el vigilante, que prefirió mantener su nombre en reserva, del nuevo centro comercial, relata que la construcción del edificio se inició en 1974 pero que constantemente suceden hechos paranormales, que con el pasar de los años lo obligaron a encender velas en el sótano del edificio.

“Siempre camino con una vela. Es necesario para que las almas no molesten. La primera vez sí me daba miedo, pero después de 40 años uno se acostumbra a este trabajo”, manifestó.

Asimismo, agregó que durante los últimos años el templo fue olvidado. Generaciones antiguas pueden recordar la estructura al pasar por estas dos calles, mientras que las demás personas transitan sin saber la historia de la estructura que estaba edificada en esta esquina.

Fuente: Diario El Pueblo – Paúl Flores R.

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