El primer teatro de Arequipa

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El trabajo de José Luis Trenti Rocamora, historiador argentino, es quizás la única prueba que evidencia que el teatro en Arequipa se inició en el siglo XVIII y tenía lugar solo con ocasión de la jura de nuevos reyes españoles en aquella época.

Otros datos señalan que ya se hacía teatro en las principales ciudades del Perú desde el siglo XVII y que incluso existían compañías de actores que contribuían al desarrollo de este arte realizando giras por los centros más importantes del territorio.

Lo cierto es que en Arequipa, hacia 1825, cuatro años después de la independencia del Perú, un grupo de caballeros burgueses decidió formar una sociedad para recaudar fondos y construir el primer teatro de la ciudad: el Teatro Fénix.

Entre ventas y arrendamientos

Según el arquitecto René Muñiz Rodríguez, exdirector del Instituto Regional de Cultura (hoy, Dirección Desconcentrada de Cultura de Arequipa), la historia del Teatro Fénix se remonta a los primeros años del siglo XIX, en las postrimerías de la independencia.

Un acta celebrada en abril de 1828 da cuenta de que la Junta de Gobierno de la Casa de Niños Expósitos de Arequipa de los Claustros de la Compañía de Jesús, representada por Antonio Gregorio de Tamayo, vendió parte de este terreno a un grupo de empresarios que propuso construir un coliseo público.

Los compradores fueron Manuel Rodríguez de la Rosa, Mariano Herrera y Luis Gamio, representantes de la Compañía Empresaria del Teatro. Junto con ellos, unos agrimensores tasaron en 10 075 pesos y 3 ½ reales el valor del terreno que tenía 1949 metros cuadrados y estaba cercado con muros de calicanto.

Es probable que para decidir finalmente la compra de este terreno, los empresarios hayan tomado en cuenta como factores determinantes que el terreno estaba desocupado y ubicado estratégicamente cerca de la plaza Mayor. Además, la calle que es hoy General Morán era importante en el centro de la ciudad y determinó la ubicación del ingreso principal a este espacio.

En esos años y hasta 1845, el general José Trinidad Morán y Manzano, militar venezolano y héroe de la independencia peruana, vivía en Arequipa y adquirió de manera privada el teatro junto con su esposa, Rafaela Zereceda de Morán.

Y aunque en ese entonces el techo era provisionalmente de lona, como las carpas de los circos, grandes compañías de teatro empezaron a visitar Arequipa y con más frecuencia que ahora se presentaba una infinidad de obras líricas, dramáticas y de comedia, además de otros espectáculos.

En 1854, muere el general Trinidad Morán y su esposa y sus hijas, Rafaela y Fortunata, se encargaron de la administración del teatro hasta 1891, año en el que es arrendado a los señores Manuel Pardo, Maximiliano de la Cuba y Alejandro Cervantes, con la condición de que techaran la platea y los palcos.

En esos años, el teatro no tenía mobiliario propio, pues se acostumbraba a que las familias llevaran sus propias sillas con antelación, y en época de lluvia, sus respectivos paraguas.

En 1916, a raíz de la partición de bienes de Julián Escudero, esposo de una nieta del general Morán, se hace una nueva tasación del local del teatro antes de que terminara el plazo del contrato de alquiler que los anteriores administradores habían mantenido con los hermanos Luis y Carlos Oldrati.

En esta etapa, el teatro pasa a manos del señor Ricardo Rodrigo, quien recibe un recinto renovado, pues los hermanos Oldrati habían construido un compartimiento más, que se llamó zona preferencial; colocaron butacas de doblar de fierro y cobre fundidos con asientos de madera; también habían mejorado el piso de la platea e instalado la luz eléctrica en el local, entre otras remodelaciones.

Luego de tres años, el Teatro Fénix pasó a la administración de los señores Cáceres Pereyra, que asumieron su reconstrucción y lo definieron con un estilo más atractivo. Esta reforma arquitectónica quedó inconclusa y para las fiestas centenarias solo se colocó un techo plano de estilo moderno.

El Fénix después pasó a manos de Rafael Guinassi, quien cedió el contrato a la empresa Nava y Valcárcel, pero en el año 1931 volvió a tomarlo el señor Ricardo Rodrigo hasta su fallecimiento. Fue entonces que se hizo cargo uno de sus hijos, quien formó la empresa Cinema Teatro de Arequipa Ricardo M. Rodrigo Sucs., en el año 1940.

La época de oro

Entre 1860 y 1930, aproximadamente, el teatro en Arequipa vivió su auge y entre los muchos eventos que se realizaron sobresale la velada literario-musical que organizó, en 1883, Amelia Lazo Castellanos para ayudar a los heridos de la guerra con Chile. A este evento asistió incluso el entonces presidente Juan Lizardo Montero Flores y sus ministros.

También, en 1884, se estrenó la gran obra indigenista Hima-Sumac o El secreto de los incas, escrita por Clorinda Matto de Turner y, en 1893, se puso en escena la obra El Yaraví o Mariano Melgar, de la compañía de zarzuela Albella.

Otro de los eventos que tuvo gran acogida de los arequipeños de esa época fue la presentación del cinematógrafo en mayo de 1897.

En 1916, se presentó una de las mejores zarzuelas peruanas El cóndor pasa, de Daniel Alomia Robles. En ese mismo año, el Teatro Fénix fue escenario de importantes manifestaciones patrióticas por el cincuentenario del combate del Dos de Mayo.

El 23 de octubre de 1919 debutó en el teatro la compañía de ópera de Hipólito Lázaro con la obra La favorita, un espectáculo que animó a un gran número de personas a asistir al teatro solo por escuchar al mejor tenor de esos tiempos. Los precios de las entradas, en esos años, oscilaban entre 4 y 160 soles.

Ya en los años treinta, el Teatro Fénix se convirtió también en un espacio de proyecciones del cine sonoro. La primera película en estrenarse fue Sevilla de mis amores, el 2 de setiembre de 1931.

Fuente: Gardenia Capa – encuentro.pe

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